Lanzilli: "La Asociación Fogolar Furlan de Madrid: Más allá de la tradición"
MADRID – El impulso de los Comités de Madrid está dando resultados. Hace pocos años, las asociaciones regionales en España eran escasas: apenas existían la histórica Asociación Pugliesi en España y el Circolo Sardo Ichnusa, a las que se sumó en 2016 la Asociación Emiliano Romagnoli en España. Era casi un desierto.
Con el tiempo, y gracias a la persistencia de los Comités, comenzaron a surgir nuevas organizaciones que hoy conectan a los italianos en España con sus regiones de origen. La más reciente es la Asociación Fogolar Furlan en Madrid.
“La idea fue madurando poco a poco”, explica Gabriella Lanzilli, miembro de los COMITES de Madrid e impulsora del proyecto. Friulana de origen, llevaba años viendo nacer asociaciones regionales y preguntándose por qué no crear una friulana. Sin embargo, entre compromisos, dudas y el temor de interferir con su rol en los COMITES, fue postergando el proyecto.
Hasta que dio el paso. Empezó buscando friulanos dispuestos a compartir su entusiasmo, aunque al principio solo conocía a dos. Sabía que, además del grupo, necesitaba el respaldo de referentes institucionales. En el caso de Friuli-Venecia Julia, el principal es la organización Friulanos en el Mundo, “muy conocida e importante”, señala.
El impulso definitivo llegó por casualidad —o no tanto—. Unos amigos de su hermano viajaron a Madrid y, durante una cena en la que solo se hablaba de fútbol, descubrió que uno de ellos era primo del presidente de la organización Friulani nel Mondo.
El toro por los cuernos
Crear algo desde cero nunca es fácil. El camino fue arduo, pero contar con el contacto del presidente de la Asociación Friulanos en el Mundo le permitió sortear obstáculos que, de otro modo, habrían retrasado el proceso. Una de sus prioridades era localizar otras asociaciones friulanas en España.
“Intenté contactarlas”, recuerda, “quería conocer sus actividades, pedir consejos y sugerencias. Pero fue en vano.”
Decidió, entonces, tomar el toro por los cuernos y acelerar la iniciativa.
«En solo un mes», cuenta, «conocí a un grupo de compatriotas que hoy forman la Junta Directiva. Al principio se sumaron pocos, padres de niños de la Escuela Pública Italiana. Después, poco a poco, llegaron más. La asociación debe seguir creciendo».
Miedo a la incompatibilidad
Aunque fue la impulsora del proyecto, Lanzilli prefirió mantener cierta distancia en la distribución de cargos para evitar malentendidos. La presidencia de los Fogolar Furlans de Madrid recayó en Mauro Lodolo; la vicepresidencia, secretaría y tesorería fueron asumidas por Chiara Quaia, Giulia Babuin y Paolo Sonvilla. El comité organizador lo integran Gabriella Lanzilli, Alessandro Aita, Luigi Motti, Luca Beltrame, Wainer Gant y Corina Danieletto.
Construir la asociación —desde el logotipo hasta los detalles formales— llevó tiempo. Tras viajar a Udine y solicitar el reconocimiento oficial, comenzó una nueva etapa. Desde allí les pidieron presentar un proyecto, y se pusieron manos a la obra con renovado compromiso.
Los dirigentes de la nueva asociación lograron reunir en la inauguración oficial, celebrada en el Centro Cultural Comités de Madrid, al presidente del Consejo Regional de Friuli-Venecia Julia, Mauro Bordin, y al presidente de la Asociación Friulanos en el Mundo, Franco Iacop. Fue un acto excepcional para la comunidad italiana en España y, en particular, para los friulanos, que ahora cuentan con un referente propio.
Bordin subrayó que «cada nueva sede en el extranjero fortalece la red friulana en el mundo» y las calificó de esenciales para mantener el vínculo con la tierra natal, promoviendo espacios de encuentro y el valor de la lengua, las tradiciones y la identidad. También destacó que la comunidad friulana en España es joven, integrada por profesionales y emprendedores bien integrados y con fuerte sentido de pertenencia.
Iacop, por su parte, afirmó que la creación de Fogolar Furlan reconoce a una comunidad friulana «numerosa y activa» y se mostró convencido de que será «una herramienta concreta para promover Friuli-Venecia Julia como tierra de oportunidades».
Una sensación de hogar
Más allá de promover cultura y tradiciones o de conectar a la comunidad con su región, Lanzilli asegura que la ambición va mucho más lejos.
«El fogolar era el lugar donde la familia se reunía», explica. «Ese es nuestro objetivo: ofrecer una sensación de hogar, de calidez humana. Y, sobre todo, construir comunidad».
El fogolar era —y sigue siendo, aunque hoy de forma simbólica— el corazón del hogar friulano: mucho más que una chimenea. Era el centro de la vida familiar, el espacio donde se preservaba la memoria y desde donde la calidez parecía abrazar a todos.
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